Pontificia y Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Misericordia
Iglesia de Santiago
La madrugada se rompe en silencio cuando el Nazareno cruza el umbral. Bajo el peso de la cruz, cada paso es una oración hecha carne: la túnica morada se pierde entre el humo del incienso y la cera derretida, mientras la ciudad entera contiene el aliento.